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La mujer del mar, entrevista con Galia Moss

Por: Miguel Rivera Dávila, Fotografía: Felipe Luna Espinosa

En junio de 2006 Galia Moss se convirtió en la primera mujer latinoamericana en cruzar el Océano Atlántico en solitario. Su travesía duró 41 días, partiendo de Vigo, España, y llegando al parque nacional de Xcaret en México. Galia platicó con Cuatrovientos, éstas son sus palabras acompañadas de postales de las Islas Marietas (Nayarit) y el Pacífico Mexicano.

1. Debes haber platicado la historia de tus 41 días en Atlántico mil y una veces, si tuvieras que resumirla en un sólo párrafo, ¿qué dirías?

Ha sido la travesía de mi vida: un sueño de 7 años, trabajo y enfoque reflejado en cada ola, amanecer, atardecer, lluvia, ave o delfín, noches estrelladas... y más que nada saber que por cada milla navegada durante esa travesía una familia mexicana tendrá techo para el resto de su travesía de vida.

2. ¿A la mitad de tu viaje de 41 días, en medio del Atlántico qué encontraste más bello? ¿El día o la noche?

La noche, porque me tocó una en específico sin luna ni nubes, lo que me permitió ver más estrellas que en ningún lugar del mundo. Una noche espectacular.

4. ¿Qué tipo de pensamientos te poseen cuando vas en tu velero? ¿Es una sensación de paz o adrenalina?

Se puede decir que de adrenalina y muy adentro de paz. En travesía lo que pienso es técnico: viento, corrientes, rumbo, velocidad, cómo esta mi velero. Un velerista en solitario desde que sale de puerto hasta que llega a su destino se encuentra en un estado de supervivencia, por mas preparado que uno esté.

5. ¿Cuál es la parte más difícil de tus viajes? ¿Cómo la superas por ti misma?

Depende, en mi primer travesía lo más difícil fue buscar y encontrar patrocinadores. Para la segunda y tercera eso fue más fácil, pero el mar me presento dificultades con tormentas. Tuve que arreglar el velero en la segunda travesía y la tercera tuve un desgarro de hombro. Así que cada viaje tiene sus retos y es de uno estar preparado para irlos resolviendo en cuanto aparezcan.

6. ¿Has tenido acompañantes inesperados? Delfines, ballenas, alguna criatura que se te haya emparejado. ¿Tienes alguna historia sobre esto? Y si es así,¿ te sientes más acompañada cuando ha pasado?

Me han acompañado delfines, ballenas, peces voladores, tortugas, calamares que caen en los veleros por las olas. La vez que mas me gustó fue una ocasión que me acompañaron 8 ballenas piloto por varias horas, ellas curioseando y yo a ellas.

7. ¿Qué le dirías a las personas a las que no les gusta estar solas? ¿Y a las que pasan la mayoría de su tiempo sin nadie?

Después de tanto tiempo en el mar sola podría decir que es muy bueno saber estar con uno mismo, así como poder estar con compañía, diría que un balance entre esas dos es un buen estado para conocerse a uno y compartirlo con otros.

8. ¿Qué es lo primero que quieres beber/comer al tocar tierra después de un viaje largo?

Beber una cerveza bien fría. Comer un guisado tradicional del puerto a donde llegue.

9. ¿Qué representa México para ti? ¿Te gustan sus ciudades tanto como su naturaleza?

México representa casa. Representa color, folklore, alegría y tradiciones, cultura e historia. Me fascina todo lo que hasta ahora he podido conocer, tanto de sus ciudades como de su naturaleza. México es uno de los países mas afortunados ya que tenemos todo tipo de diversidad natural e increíble cantidad de especies animales (marinas y terrestres).

10. ¿Qué tienen los mares mexicanos que no has visto en ningún otro lado?

De todo lo que yo conozco la costa que mas me ha gustado navegar ha sido la del Pacífico Mexicano, por su belleza y su vida marítima. En la costa del Pacífico Mexicano Norte bajan cada año las ballenas grises a parir a sus ballenatos, su acercamiento a las embarcaciones para poder tener contacto con el humano es lo más espectacular que yo he vivido en el mar.

11. ¿Qué tienen de especial las Islas Marietas? ¿A qué se debe que hayas ido a este sitio en específico?

En especial es que están bastante cerca de puerto, lo que hace  posible llegar pronto y disfrutar de su belleza. El poder pasar anclados a un lado de las islas es algo inigualable y lo es más aun, a la mañana siguiente, poder nadar hasta sus playas y snorkelear para ver la belleza de vida marina que tienen.

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